El Eternauta

Nombre: El Eternauta

Autor: H. G. Oesterheld (guión) y Solano Lopez (dibujo)

Editorial: RM

Número de páginas: 366

Antes de empezar esta crítica debo decirles que me encuentro muy contento por diferentes motivos, pero especialmente por dos: El primero es que estoy cumpliendo con mi promesa personal de actualizar este blog regularmente. El segundo es que en esta ocasión voy a introducir una tercera categoría de clasificación que acompañará a “Novelas” y “Poemarios”. Esta categoría es: “Novelas Gráficas”.

Desde hace algún tiempo, a mi afición por las antologías se ha sumado también mi interés por las novelas gráficas. Así que me ha parecido buena idea iniciar con una que he releído últimamente y que no necesita ninguna presentación: El Eternauta.

Mucho se ha dicho sobre esta genial obra argentina, tanto que he sentido que cualquier cosa que diga a nivel de crítica ni es tan original, ni va a aportar mucho al interés del lector. Por ello es que he decidido que mi aporte sea un poco más instrumental. Además de explicar la trama paso a paso, voy a comentar los tópicos que me han gustado más y que el lector podría encontrar de interés:

La Trama:

Un día, mientras un guionista (del cual nunca sabemos el nombre) se encontraba en su casa, ve como de la nada se materializa un hombre en medio de la sala. Este hombre, que se identifica a sí mismo como El Eternauta, asegura venir de un futuro cercano en el que la Tierra ha sido invadida por una raza extraterrestre.

Ese es el punto de partida para el relato de Juan Salvo, el Eternauta, sobre los detalles de la invasión que ocurrió en Buenos Aires en el año 1963, de los cuales ha sido testigo y tal vez único sobreviviente. En adelante, el guionista (que vive en el año 1959) asistirá a la narración de lo que ocurrirá 4 años en el futuro.

A diferencia de las historietas pulp y los cómics de aquella época, el Eternauta no narra las aventuras de un superhombre. Pese a su aparición fantástica en la sala del guionista y la sabiduría que parecen desprender sus ojos, Juan Salvo es un hombre que, en otras circunstancias, no tendría nada de especial. Padre de familia y dueño de una pequeña tienda, pasaba sus horas libres jugando al truco con sus amigos antes de la invasión.

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Esta característica es algo que, en mi opinión, ha convertido esta obra en atemporal. Y esto no solo porque rompió los esquemas de la época sino porque, hoy en día, las historietas dedicadas a este clase de “héroes” no abundan. Como lo dice el mismo Oesterheld en alguna entrevista: “… el único héroe válido es el héroe “en grupo” nunca el héroe individual, el héroe solo”.

(ATENCIÓN, ESTE APARTADO ESTÁ LLENO DE SPOILERS)

Ya pasando a comentar el desarrollo de las peripecias que vive El Eternauta, he decidido dividir la trama utilizando como separador a los diferentes grupos que se forman a lo largo del relato:

El grupo del Chalet de Vicente López:

  • Juan Salvo (El Eternauta)
  • Elena (Esposa de Juan Salvo)
  • Martita (Hija de Juan Salvo)
  • Favalli (Profesor de Física)
  • Lucas Herbert (Empleado del Banco)
  • Polsky (Jubilado)
  • Pablo (Niño de la Ferretería)

Mientras este grupo de amigos jugaba cartas en el Chalet de Vicente López, la radio advierte de una explosión atómica en el Pacífico y segundos después, empieza a caer una nevada mortal. Preocupado por su familia, Polsky sale a la calle antes de que nadie lo detenga y muere frente a los demás.

Advertidos de que salir significa la muerte, el grupo se las arregla para poder mantenerse a salvo y sobrevivir a este acontecimiento aún sin explicación. En el interín, crean trajes aislantes para salir y recoger provisiones del exterior. En estas idas y venidas encuentran a Pablo, el niño de una ferretería cercana y lo rescatan. Al final, un desconocido asesina a Lucas Herbert y posteriormente intenta invadir el Chalet, tras lo cual deciden abandonarlo y partir hacia un lugar menos poblado. En el medio de los preparativos, descubren que estos extraños fenómenos son parte de una invasión extraterrestre.

El Grupo de los Soldados:

  • Juan Salvo
  • Favalli
  • Pablo
  • Cabo Amaya (Soldado sobreviviente)
  • El “Mayor” (Soldado sobreviviente)
  • Ruperto Mosca (Historiador-miliciano)
  • Alberto Franco (Fundidor-miliciano)
  • Medardo Sosa (Obrero-miliciano)

Justo cuando estaban a punto de partir, se encuentran con una patrulla de soldados que ha empezado a reclutar sobrevivientes para el contraataque. Sin pensarlo dos veces, Juan Salvo pide a su esposa e hija que lo esperen en el Chalet y parte con Favalli a unirse a los restos del ejército argentino.

Estando ya reunido con los oficiales, y debido a su experiencia militar, Juan Salvo queda a cargo de los milicianos civiles, que pasan a formar parte de la vanguardia. Allí, se darán las batallas en la Avenida General Paz, en donde combatirán a los cascarudos; unos extraterrestres con forma de escarabajos que manejan lanza rayos. Posteriormente, tomarán el Estadio de River, donde sufrirán también otros ataques de tipo psicológico.

Más adelante, Juan Salvo y Alberto Franco deciden salir a explorar y terminan descubriendo que hay humanos a los que les han colocado aparatos detrás de la nuca (igual que a los cascarudos) y que los atacan sin piedad. Tras escapar de la muerte en un par de ocasiones, finalmente caen prisioneros de un nuevo tipo de extraterrestre: Los Manos.

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El Eternauta cuenta que Los Manos, unos seres que poseen una mano con múltiples dedos, están por encima de los cascarudos en la cadena jerárquica, pero tampoco son los verdaderos invasores. Tras engañar a uno y hacerlo prisionero, este revela que el verdadero enemigo son los “Ellos”, una raza invasora que ha invadido muchos mundos y esclavizado a otras especies.

Los Manos, seres de gran inteligencia y recursos tecnológicos, han sido sometidos mediante la imposición de una “glándula del terror” en sus cuerpos. Por ello, no pueden rebelarse sin activar esta glándula, cuya secreción los mata en poco tiempo. Con esta terrible revelación, ambos vuelven y narran lo ocurrido a los demás. Ante esto, y la desaparición de la nevada mortal, el Mayor ordena el avance sobre el centro de Buenos Aires.

La forma en que hablan Los Manos y su comportamiento recuerdan mucho a Spock de Star Trek y a otras clases de alienígenas “nobles” que se hicieron populares muchos años después. Con esto no digo que El Eternauta los haya inspirado, pero sirve para ilustrar lo adelantado que estaba para su época esta novela gráfica.

El Grupo de los Sobrevivientes:

  • Juan Salvo
  • Favalli
  • Alberto Franco

Pese a las advertencias de estar dirigiéndose a una trampa (los edificios estaban volcados dejando libre un solo camino), el pequeño ejército llega a la calles La Heras, en donde se detienen a observar el panorama, y son abruptamente atacados por un incendio. Cuando descubren que este es imaginario, ya se han perdido la mitad de las fuerzas y los que quedan son acometidos por otra terrible especie: los gurbos.

Los gurbos, bestias gigantes que pesan cientos de toneladas, arremeten contra los sobrevivientes, diezmándolos. Aunque por un momento logran controlar la situación disparando a los aparatos que están en los cuellos de estas bestias, pronto se ven superados y atacados con todo. Al final, solo Juan Salvo, Favalli y Alberto Franco consiguen huir, escabullándose hacia el subterráneo.

Una vez allí y luego de que Favalli venza a uno de Los Manos en combate de intelectos, ponen rumbo al centro en donde, finalmente, encuentran la guarida del invasor. Asimismo, toman conciencia de que deben existir países en el norte que continúan peleando pues ven caer constantemente misiles nucleares que son repelidos por una especie de domo.

Cuando están a punto de ser acorralados y sin ninguna escapatoria, Alberto Franco dispara varias veces granadas con una bazooka y consigue destruir la presunta guarida de los “Ellos”. Luego de esto, los demás se retiran en sus naves, en lo que parece una retirada general.

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El Grupo Final:

  • Juan Salvo
  • Elena
  • Martita
  • Favalli
  • Alberto Franco
  • Ruperto Mosca
  • Pablo

Habiendo conseguido una victoria momentánea y bajo el riesgo de ser víctimas de nuevos ataques con misiles nucleares, el grupo abandona el centro y se dirige al Chalet de Vicente López. En el camino, encuentran a Mosca y a Pablo, que habían sobrevivido al ataque de los gurbos. Con ellos, escapan de la ciudad segundos antes de que un misil atraviese el cielo y destruya las ciudad de Buenos Aires.

Una vez llegados a Vincente López, Juan Salvo encuentra tendidas en el suelo a Elena y Martita y cree que están muertas. En medio de su dolor es atacado por un gurbo, pero este es abatido por un Mano que los ha ayudado en el camino, pero que elige permanecer oculto. Solo después del shock descubre que ambas solo están desmayadas e ingresa a la casa.

Cuando todo parece que va a terminar, la nevada mortal se reinicia. Sin embargo, los sobrevivientes consiguen oír en la radio que el gobierno ha establecido zonas libres de nevada e insta a todos a agruparse allí. Por supuesto, esto no resulta ser más que un embuste. Cuando llegan al lugar anunciado, son atacados por humanos controlados por el enemigo.

En la batalla final, los demás convencen a Juan Salvo de huir con su familia mientras ellos aguantan los ataques de los invasores. Sin otra opción, el Eternauta y su familia buscan refugio y llegan hasta lo que parece ser una nave espacial. Una vez dentro y advertido de que vienen por ellos, activa todos los botones y palancas en un intento por hacerla despegar. Sin embargo, en vez de esto activa una máquina del tiempo y es transportado a una dimensión paralela conocida como Continum 4.

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La obra finaliza con El Eternauta preguntando en qué lugar se encuentra. Tras descubrir que su Chalet de Vicente López está cerca, no duda en salir a la carrera a ver a su familia que, en 1959 todavía estaba viva. Allí, ocurre quizás el único acontecimiento que me parece pésimamente logrado: Juan Salvo corre hacia su familia y… ¡NO se encuentra consigo mismo! Las explicaciones de por qué esto sucede nunca se hacen presentes.

Luego de ello, Juan Salvo olvida de pronto todo lo ocurrido, quedando el guionista como único depositario de la historia sobre el futuro. La historia se cierra con la decisión de este de escribir estos sucesos para que todos los conozcan y pueda prevenirse la invasión. Como un dato curioso, El Eternauta se lanzó en 1957 y terminó en 1959, por lo que los acontecimientos narrados sí constituían una suerte de “futuro” para los lectores.

Bueno, hemos llegado al final de esta crítica. ¿Lo recomiendo? Sí, por supuesto, mil veces, en especial esta edición tan completa y fiel al original. Pese a haberla leído con anterioridad, la experiencia de volver de vez en cuando a ojear sus páginas me sigue causando emoción y un profundo agradecimiento a sus autores por semejante obra.

¿Quieres saber más sobre el autor?

Aquí la biografía en Wikipedia de Oesterheld

Aquí la biografía en Wikipedia de Solano Lopez

Aquí algunos cortos animados sobre El Eternauta:

Aquí otras críticas sobre el libro:

http://www.zonanegativa.com/el-eternauta/

http://cronicasliterarias.com/2013/09/13/resena-el-eternauta-de-f-g-oesterheld-y-solano-lopez/

 

 

 

 

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